
¿Puede sorprender la estructura formal de una serie como 24 en su séptima temporada? Está claro que no: lo que un día fue sorprendente hoy es ya una fórmula más, exclusiva de la serie protagonizada por Kiefer Sutherland, pero fórmula al fin y al cabo.
Así pues, ¿se le puede exigir a 24 el mismo impacto que la primera vez? No y la mayor parte de las críticas negativas que se le han hecho a esta séptima temporada van por ese camino: que si se ha vuelto predecible, que si es rutinaria… Como digo, todos los argumentos aplicados a la fórmula, no al día a día de la serie.
Porque, de momento, lo que yo veo es que la séptima temporada mantiene las constante vitales que hicieron grande a la serie: ese sentido de la urgencia, esos episodios en los que el espectador apenas podía respirar, pues se perdía algo, esos cliffhangers que siempre dejaban con ganas de más. 24 ha vuelto con fuerza, incluso con más ímpetu que en alguna de las pasadas temporadas.