Abr 15 2009
Ataques de ansiedad sin motivos: Ejercicios para controlarlos.
Por admin • 15 Abr, 2009 • Sección: Consejos, 1,025 lecturas
Son cada día más las personas que sufren de ansiedad y tiene ataques sin un motivo aparente. Este síntoma es la forma que tiene la mente de “defenderse” frente a supuestos peligros o situaciones que nos desestabilizar. A partir de ciertas afirmaciones y visualizaciones, es posible “reeducar” a nuestra psicología para que no nos boicotee en el momento más impensado.
A) Oraciones cortar y anotar en tarjetas o memorizar ciertas frases para emplearlas cuando surgen pensamientos negativos, por ejemplo: “esto durará poco tiempo; salgo adelante” o “nadie puede ver mi ansiedad”.
B) Distracción “instantánea”: cuando el nerviosismo nos invade, lo mejor es entablar diálogo con otra persona, de cualquier tema. Esto nos distraerá y alejará de la incipiente ansiedad.
C) Sobre la respiración: inhalar y exhalar dos o tres veces de manera profunda. Al mismo tiempo que se expulsa el aire, “desterrar” con la mente la sensación de intranquilidad.
D) “Jugar” con la vista: en el momento en el cual se empiezan a sentir los primeros signos de un ataque de ansiedad, como sudoración excesiva o temblores, recorrer con la vista los objetos que nos rodean, centrándose en los colores, las formas y las texturas. Esta es otra forma de desviar la tensión e impedir que los síntomas avancen.
F) Visualizaciones: cerrar los ojos, exhalar tres veces y, a continuación, imaginar que se pasa a través de un laberinto, que es una espiral de color. Tardar el tiempo que sea necesario, tratando de sentir que realmente se está ahí. Cuando se llega a la salida, se sentirá que el miedo y los nervios desaparecieron. Al finalizar, abrir los ojos.
G) Imaginar que la situación terminó: en su libro Primeros Auxilios Mentales, el escritor Robert Ferguson, explica que, aunque no seamos conscientes, hablar con ciertas personas o ir a determinados lugares, potencian los cuadros de ansiedad. En esos casos hay que “autoconvencerse” de que ese momento “ya pasó”, bloqueando la vivencia mentalmente.

