Jul 17 2009
Josep Font
Por admin • 17 Jul, 2009 • Sección: General, 50 lecturasJosep Font
“Mi propuesta de alta costura será tan breve como intensa: solo veinte piezas en escena.”
Vogue.es.: ¿Cómo surge la idea de hacer alta costura?
Josep Font.: Siempre me ha interesado debido a mi manera de pensar y entender la moda. Me encuentro muy identificado con la sensibilidad estética de haute couture. La adoro desde que tengo uso de razón: el mimo a la hora de seleccionar un tejido o elegir la combinación de un color para una pieza exclusiva me entusiasma.
V.: Supongo que desfilar en el calendario de la alta costura era un sueño para ti…
J.F.: Desde luego… ¡Quién no ha soñado alguna vez con ser partícipe de tan reducido grupo de creadores! Sin embargo, nada nace de la improvisación. Todo ha sido fruto de muchas conversaciones para valorar nuestras posibilidades. Un buen día nos decidimos a dar el salto para desfilar en París y aquí estamos.
V.: ¿Hay alguien que le haya apoyado en especial?
J.F.: La idea partió de Didier Grumbach, presidente de la Cámara Sindical de Costura Francesa. Intenta revitalizar una disciplina en peligro debido a la actual pérdida de artesanos y talentos dedicados en cuerpo y alma a la causa de la alta costura.
V.: ¿Le puso alguna condición?
J.F.: Al contrario. Nos han facilitado el camino para estar a la altura de las circunstancias y compartir cartel con los grandes como Dior o Chanel. Solamente me sugirió que, dado que desde hacía años no desfilaba ningún español, mi propuesta podría tener un marcado acento patrio. Me pareció una buena idea, ya que me considero un amante de las tradiciones y disfruto desempolvando las claves de nuestras raíces.
V.: ¿Dónde va a ser su debut?
J.F.: Después de buscar intensamente durante casi dos meses, encontramos un local que se adecua perfectamente a la filosofía de la colección. El local se llama Space BMC y se encuentra en número 149 de la Rue Saint Honoré. Es un almacén que alberga obras de arte del museo del Louvre.
V.: ¿Qué nos puede adelantar del desfile?
J.F.: El leitmotiv de la colección está basado en la poesía y la música. El desfile será tan breve como intenso, ya que no habrá más de veinte piezas en escena. En los diseños primará mi lado más personal: prendas muy elaboradas que muestran un estilo nada funcional basado en tejidos de lujo como el otomán, organdí y muselinas. Se trata de una propuesta muy seductora en la que predomina una imagen romántica de la mujer.
V.: ¿Alguna pista más?
J.F.: Estoy trabajando con la firma Swarovski para utilizar diferentes tipos de cristal que salpicarán algunos de los diseños de un marcado referente español.
“Me encanta colaborar con proyectos que tengan que ver con la arquitectura.”
V.: ¿Va a contar con algún espónsor para sufragar esta aventura?
J.F.: Tenemos el apoyo de la firma cosmética Lancôme. Estan entusiasmados con este proyecto.
V.: ¿De qué cantidades económicas hablamos?
J.F.: El total de esta aventura rondará los 250.000 euros: una cifra considerable dado el perfil de mi empresa. De cualquier forma, la cantidad se encuentra lejos de la magnitud a la que pueden llegar los trabajos de Elie Saab, Versace o Chanel.
V.: ¿En qué otros campos está involucrado?
J.F.: Siempre me ha interesado el interiorismo. Recientemente he creado un espacio que está situado en el número 153 de la Vía Augusta (Barcelona). He escogido pocos muebles pero con mucha personalidad. Ellos son los verdaderos protagonistas del local.
V.: Al igual que otros muchos colegas de profesión usted estudió arquitectura…
J.F.: Así es. Me encanta colaborar con proyectos que tengan que ver con mis estudios. Mi interés viene de lejos, ya que desde pequeño me gustaba imaginar que cambiaba la decoración de las casas y los edificios. El interiorismo me permite comunicarme utilizando otras herramientas distintas a las que utilizo en la moda.
Los desfiles de alta costura -un símbolo típicamente parisino- se perfilan como la gran herramienta utilizada por las firmas del lujo para promocionar las propuestas de prêt-à-porter, accesorios y perfumes. La vuelta a los orígenes de los pequeños salones es una realidad y la nueva clientela se encuentra deseosa de poseer un traje a medida con un fuerte valor añadido.
Jesús María Montes-Fernández – Revista Vogue

